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De los 507 EMPLEADOS de Zarzuela, el rey paga 18. El resto lo asume el Gobierno

De los 507 EMPLEADOS de Zarzuela, el rey paga 18. El resto lo asume el Gobierno

Quizá los fans del mundo del tenis conozcan el nombre de Pere Riba. Diestro, de 23 años, dueño de un potente derechazo, el barcelonés ha vivido un año difícil en las pistas: 28 victorias por 32 derrotas. Por eso, hoy se tomará las uvas en el puesto 89 de la ATP, emparedado entre jugadores de historial discreto como el suyo.

Pero el dato que hermana al jugador con el protagonista de esta historia es otro: sus ingresos. En 2011, ha ganado 293.000 euros: lo mismo que su jefe de Estado. Sí, Juan Carlos I, ese rey que viaja por el mundo entregando trofeos a la Armada Española, ingresa lo mismo que un tenista de tercera fila.



Este es uno de los detalles para la historia que nos dejará el annus horribilis de su Majestad. Este jueves, la imputación de su yerno, Iñaki Urdangarin, coronó los 12 meses más adversos de la era juancarlista. Así que, mirando de reojo el manual contra las crisis de Isabel II, el rey ha tratado de conjurar el peligro con una dosis de transparencia. Así se explica el striptease parcial de su intimidad de esta semana.

El primer paso fue su discurso de Nochebuena. En él, quebró dos tabúes del repertorio regio: habló de su estado de salud y, sobre todo, de los líos judiciales de su yerno. «La justicia es igual para todos», tronó su voz en los salones de La Zarzuela, una sentencia que el martes le valió una prolongadísima ovación en el Congreso de los Diputados.

Pero el gran salto adelante llegó el miércoles, cuando accedió a detallar -aunque sólo en parte- las cuentas de la Casa Real, preservadas en obstinado sigilo durante 32 años. Así, por ejemplo, nos enteramos de que el rey cobra 292.752 euros brutos en 12 pagas. Esto supone que, una vez pagado el 40% de IRPF, ingresaría una nómina mensual de unos 14.600 euros limpios.



Se trataría de buen sueldo para un ejecutivo o un profesional liberal. Sin embargo, la cifra palidece ante alguien que vive, literalmente, a cuerpo de rey. Tanto que, en las redes sociales, se tachó de «inocentada» el magro salario regio, dado a conocer el 28 de diciembre. Pero la paradoja se explica por el peculiar funcionamiento de la Corona, que el desnudo real ha aclarado sólo en parte. Esta paga es sólo uno de los infinitos privilegios materiales de los que goza su majestad.

La última vez que conocimos el estipendio de don Juan Carlos fue en 1979, cuando cobró 10,6 millones de pesetas: 5,1 en sueldo y 5,5 en gastos de representación. Si le añadimos la inflación acumulada en estos 32 años -un 490,3%-, aquel salario equivaldría a 376.062 euros de hoy. Es decir, que tras sucesivos recortes, el rey ha perdido 83.000 euros en poder adquisitivo: en 2010, por ejemplo, se bajó el sueldo un 15%, siguiendo los recortes decretados por Zapatero.

En este tiempo, el salario real ha zigzagueado en paralelo al bienestar de sus conciudadanos. En 1979, sus ingresos multiplicaban por 13,98 el sueldo medio de los españoles: 758.037 pesetas anuales. Hoy sólo cobra 13,01 veces más que el español medio, que percibe 22.511 euros, según los datos del INE.



Don Juan Carlos también es un privilegiado si le comparamos con el resto de altos cargos públicos. Así, el monarca multiplica por cuatro el sueldo del presidente del Gobierno (77.808 euros al año) y gana un 50% más que el presidente del Congreso (192.623 euros). Entre ambos se mueve el Príncipe, cuyo salario también se desveló por primera vez el miércoles. Desde hace una década, el heredero cobra la mitad que su padre: 146.376 euros en 2011, a los que luego se aplica una retención del 37%. En total, a don Felipe le quedaría una nómina neta mensual de unos 7.600 euros.

Un tercer capítulo completa el salario de la familia real: la llamada cuota femenina. Es la asignación que el rey reparte a su antojo entre doña Sofía, doña Letizia y las infantas Elena y Cristina. En 2011, esta partida alcanzó los 375.000 euros, que no se distribuyen a partes iguales: la reina y la princesa, con dedicación completa, cobran más que las infantas. Las cifras concretas, sin embargo, no se especificaron.

En total, los seis miembros de la familia real reciben 814.127 euros al año, lo que supone un 9,65% del presupuesto global de la Casa (8.434.280 euros). Eso, claro está, sin contar los cobros en especie del gratis total palaciego: no pagan alojamiento, ni comida, ni transporte, ni siquiera su lujoso vestuario para los actos de Estado, que ha colocado a don Felipe y doña Letizia en las listas de los españoles más elegantes... ¿A qué dedican entonces sus salarios? «Tienen muchos gastos», explica una fuente autorizada de la Casa Real. «Sus viajes privados, sus almuerzos personales, la ropa de calle, sus vehículos privados, el seguro, la gasolina...».

De hecho, los Borbones ni siquiera están exentos de pagar impuestos, como el IRPF, aunque sí se ahorran la Seguridad Social. «No son autónomos, ni trabajadores por cuenta ajena, ni otra categoría... ¡Son familia real!», explican las mismas fuentes. «Por eso, no tendrían derecho a cobrar pensión de jubilación, pero sí sanidad pública, porque pagan sus impuestos».


En el caso del rey, suele abonar sus caprichos con una tarjeta de crédito de La Caixa, donde trabaja su hija Cristina. Eso, claro, cuando paga: uno de los chollos de la Corona son las infinitas invitaciones que recibe el monarca, como monterías de lujo. Además, las cuentas de la Casa Real incluyen una partida de 206.152 euros para imprevistos, como sus operaciones quirúrgicas de este aciago 2011.

Más gastos asume el príncipe que, a diferencia de su padre, tiene una joven familia que mantener. Por ejemplo, paga a la cuidadora personal de sus dos hijas, más la matrícula del colegio, el Santa María de los Rosales: unos 700 euros al mes por cada una. «Asumen más cargas de las que la gente se imagina», aseguran desde La Zarzuela.

Así, la capacidad de ahorro de la familia parece limitada. Aunque la princesa aporte su cuota femenina, que probablemente supere las seis cifras, al príncipe apenas le quedaría margen para blindarse ante imprevistos como la caída de la monarquía, ya que ni siquiera cobraría pensión. Toda una diferencia con su bisabuelo Alfonso XIII quien, según el experto José María Zavala, gastó 500 millones de pesetas al año durante sus 10 años de exilio.

¿es frugal o no?




Quienes defienden la frugalidad de nuestra Casa Real tienen argumentos a favor. El rey cobra un salario similar al de los presidentes de repúblicas como Alemania (277.000 euros), Francia (228.000) o Italia (239.000). Además, sus ingresos palidecen ante los de monarcas que sí disponen de un sueldo, como Beatriz de Holanda (764.304) o Harald de Noruega (1,25 millones).

Aún más flagrante resulta la comparación con el empresariado español. Los consejeros ejecutivos de las compañías del Ibex 35 ingresan una media de 2,3 millones de euros en 2010, un 64% más que hace seis años. Así, el sueldo del rey sería más parecido al de un ejecutivo del segundo escalón: por ejemplo, un director general.

De todas formas, estas comparativas sólo contemplan los ingresos que el rey recibe por su trabajo. Al margen, está el rendimiento que pueda sacarle a su fortuna personal, ya provenga de la modesta herencia de su padre, don Juan, o de sus inversiones privadas. Esta es otra zona opaca de las finanzas regias: su patrimonio personal sigue siendo secreto, mientras que todos los parlamentarios deben hacerlo público al recoger su acta. «No está previsto dar detalles de su patrimonio personal», dicen en Zarzuela. «Pero no tiene palacios por ahí, como se ha dicho. Si acaso, algún piso, alguna renta de capital...».



Como recuerda José García Abad, autor de La soledad del rey, apenas se conocen detalles de las inversiones de don Juan Carlos: «Sabemos que ha hecho negocios, pero no sus resultados», explica. De hecho, las maniobras del monarca no siempre han sido rentables. Por ejemplo, el periodista Jaime Peñafiel recuerda que, en los años 90, don Juan Carlos perdió 300 millones de pesetas en Bolsa siguiendo los consejos de un amigo suyo, Francisco Sitges, entonces presidente de Asturiana de Zinc.

Lo que sí es cierto es que, al proceder del exilio, la Casa Real española no tiene bienes propios, a diferencia de otras monarquías europeas, que acumularon propiedades de generación en generación. En su día, todas las fincas reales pasaron al Patrimonio Nacional y la costumbre se mantiene. El sistema también tiene sus ventajas económicas: cuando el rey recibe un regalo -un yate, un inmueble...-su titularidad recae en Patrimonio, que se encarga de su mantenimiento, aunque su uso sea exclusivo de la familia real.

Este es uno de los intangibles que permiten que don Juan Carlos viva a cuerpo de rey con un sueldo de ejecutivo. De una forma u otra, la mayoría de sus gastos se acaban pagando del erario público. Así, los 292.752 euros se convierten en pocket money con el que salda sus gastos más privados. Para el resto de necesidades está el Estado.



Cada año, por ejemplo, el rey recibe una asignación para el mantenimiento de la Casa del Rey. Hasta ahora, no rendía cuentas del destino de este dinero, un tabú que también se derrumbó este miércoles. Según explicó La Zarzuela, los 8,43 millones de 2011 se dividieron así: un 47,89% en gastos de personal, un 38,83% en gastos corrientes, un 9,65% en sueldos de la familia real, un 2,44% en el fondo de contingencia y un 1,19% en inversiones.

Este montante, sin embargo, es sólo una fracción del coste final de la Corona, un dato que permanece en la penumbra. Gran parte de los gastos los asume directamente el gobierno, a través de partidas semiocultas en sus presupuestos. Un ejemplo: de las 507 personas que trabajan en La Zarzuela, sólo 18 cobran sus nóminas de la Casa del Rey. El resto las pagan otros ministerios -Interior, Defensa, Presidencia, Hacienda...- que se niegan a detallar estas partidas, lo que hace imposible un cómputo global.

Escudriñando los presupuestos, sí que es posible averiguar que Exteriores presupuestó 415.050 euros para 15 viajes de la familia real en 2011. Mientras, Presidencia dedicó 16,2 millones a actividades relacionadas con la Corona, el doble del presupuesto de la Casa del Rey. Así, este ministerio presupuestó 6,2 millones para los sueldos de 139 funcionarios que trabajan al servicio del rey, más 10,02 millones para 98 recepciones, audiencias, cenas de gala y otros actos de Estado.



Queda por saber cuánto cobran los 71 conductores de Zarzuela, que dependen del Parque Móvil (Hacienda). O los 80 que se dedican a limpieza, fontanería y pintura, a cargo de Patrimonio. O los entre 50 y 70 que integran el equipo de escoltas, entre policías y guardias civiles, que cobran de Interior...

A todo esto habría que añadir el mantenimiento de otros palacios (Patrimonio), los 1.500 efectivos de la Guardia Real (Defensa), los viajes en aviones de Estado (también Defensa)... Así, una estimación a la baja daría un presupuesto total de 50 millones para mantener la Corona, el séxtuple del coste oficial de la Casa del Rey.

Hace ya 11 años que Crónica publicó su primera advertencia del oscurantismo de las cuentas reales. La declaración del sueldo del rey es un primer paso hacia la transparencia, aunque otras monarquías europeas caminan por delante. Así, en Reino Unido o Dinamarca, la contabilidad real está controlada por una auditora privada, KPMG, como si se tratara de una empresa.

En España, sin embargo, ni siquiera la supervisa el Tribunal de Cuentas, sino a un interventor, Óscar Moreno Gil, nombrado por la propia Casa. En sus 100 propuestas de cara al 20-N, EL MUNDO reclamó que «la Casa del Rey presente al Congreso» la contabilidad anual de sus gastos.

Tampoco La Zarzuela ha alcanzado el nivel de obsesivo detalle de Buckingham. Allí, un informe de 136 páginas desglosa los dispendios de la familia Windsor: desde lo que gastan en bebidas alcohólicas (480.000 euros) hasta los colchones que se cambiaron el año pasado (11). Un mundo separa este desnudo total respecto al tímido ejercicio de la monarquía española, que apenas pormenoriza sus gastos.

Ni siquiera la Ley de Transparencia que ha prometido Mariano Rajoy iluminaría este oscuro recodo de las cuentas patrias. El artículo 65.1 de la Constitución dispone que el rey «distribuye libremente» la cantidad que recibe del Estado. Y la ley, claro está, no puede ir más allá de la Carta Magna. Así, una nueva fase del stripteasereal dependería de la voluntad del monarca para impusarla. En sus manos queda.

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